lunes 9 de mayo de 2011

Perturbada

Primero comienza la tarde y el árbol apacigua,
duerme insólito
un tótem;
un cuadro muerto
y llega la noche blanquísima,
me muerde,
me entorpece las miradas,
me tira a la mitad de la cama
y me levanta;
me obliga a escuchar
mientras sigue mordiendo,
pasa de mis brazos a mis piernas,
me habla con voces sigilosas,
punzantes;
carcome mis oídos,
me escupe en los sentidos
y me grita el nombre de todas las estrellas;
toca las puertas y las desbarata,
me pide escribir en los espejos,
lo hago…
me deja dormir.

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